24 Aniversario en la 2026/2027

CB EGONAIGA: 24 AÑOS DE UNA HISTORIA QUE COMENZÓ CON UN SUEÑO

Hay historias que comienzan con una gran victoria. Otras, con un trofeo, una final o una canasta en el último segundo. La historia del Club Baloncesto Egonaiga comenzó de una manera mucho más sencilla: con un sueño.

En Gáldar, allá por el año 2003, un pequeño grupo de personas imaginó algo que parecía sencillo, pero que escondía un enorme reto: crear un club de baloncesto femenino que diera a las niñas y jóvenes del municipio la oportunidad de jugar, aprender y disfrutar del deporte. Y aquel sueño tomó forma. En mayo de 2003 se celebró la primera reunión de la junta directiva y, pocos meses después, el 15 de julio, nacía oficialmente el Club Baloncesto Egonaiga.

El nombre tampoco fue elegido al azar. Egonaiga fue un antiguo guanarteme de Gáldar. Un nombre con historia, con raíces y con identidad. Quizás sin saberlo, quienes lo eligieron estaban poniendo al club un nombre que también acabaría formando parte de la historia de muchas familias de Gáldar. El primer año fueron 34 las jugadoras federadas. El primer partido llegó el 18 de octubre de 2003 y la primera canasta de la historia del club la anotó Anahí Armas. Pero muy pronto descubrieron que aquello era mucho más que baloncesto. El sueño inicial era que las niñas de Gáldar pudieran jugar. Sin embargo, el sueño creció: llegaron niñas de Agaete, Guía, Moya… y el pequeño proyecto empezó a convertirse en algo mucho más grande. Así nació una palabra que definiría al Egonaiga durante todos estos años:

FAMILIA.

Una familia formada por jugadoras, entrenadores, entrenadoras, padres, madres, colaboradores y todas aquellas personas que, de una manera u otra, han aportado algo al club. Porque en Egonaiga nunca se trató solamente de meter una canasta. Se trataba de aprender a confiar. De hacer amigas. De levantarse después de una derrota. De celebrar juntos una victoria. De encontrar una palabra de ánimo cuando hacía falta. Y, sobre todo, de descubrir que detrás de cada jugadora había una persona con sueños, emociones e ilusiones. Esa filosofía ya estaba presente en el club desde sus primeros meses de vida. Con los años llegaron nuevos equipos, escuelas, proyectos, viajes, programas de radio y televisión, actividades solidarias, colaboraciones con colegios y asociaciones, nuevas generaciones de jugadores y entrenadores… Y también llegó alguien muy especial. En 2008 nació Goni, la mascota del club, creada por Ayoze Rodríguez. Goni se convertiría en mucho más que una mascota. Representaría esa parte alegre, cercana y divertida que siempre ha acompañado al Egonaiga. Y la historia continuó. El club apostó por el baloncesto femenino, incorporó posteriormente equipos masculinos, creó escuelas deportivas, llevó el baloncesto a diferentes centros educativos y puso en marcha proyectos que buscaban que el deporte estuviera al alcance de todos. Uno de esos proyectos sería Valorcesto Toba Pérez Guzmán, nacido en Gáldar en la temporada 2021/2022 y que comenzó con 92 niños y niñas de entre 3 y 12 años. Desde entonces, el baloncesto y los valores han seguido caminando juntos. Y mientras las generaciones cambiaban, algo permanecía: la ilusión de enseñar, compartir y formar personas a través del deporte.

En la temporada 2026/2027, el CB Egonaiga llegará a un momento muy especial: 24 años desde aquel sueño que comenzó en 2003. Veinticuatro años de canastas. De entrenamientos. De viajes. De nervios. De abrazos. De lágrimas. De sonrisas. De personas que llegaron siendo niños y niñas y que hoy forman parte de los recuerdos más importantes del club. Porque cuando alguien pregunta qué es el CB Egonaiga, quizás la respuesta no esté en el número de equipos, ni en los partidos ganados, ni en los trofeos.

Quizás haya que responder algo mucho más sencillo: Egonaiga es una historia que comenzó con un sueño y que todavía se sigue escribiendo. Una historia en la que cada generación deja una pequeña huella para que la siguiente pueda continuarla. Y aquella pregunta que se hicieron sus fundadores hace más de dos décadas sigue teniendo sentido: ¿Y si algún día nuestros hijos o nuestros nietos ocupan el lugar que hoy ocupamos nosotros?

Después de casi 24 años, la respuesta parece clara. El sueño no terminó. Simplemente pasó de unas manos a otras. Y ahora, la siguiente página de la historia… la escribimos juntos.

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